El equipo de investigación, liderado por el profesor de química Toby Jenkins, ideó este tipo de vendaje para ayudar a personas y niños con quemaduras graves a evitar infecciones de la piel que podrían costarles la vida. El grupo de investigadores trabajó con la unidad de quemaduras de un hospital infantil y se dio cuenta que los pacientes consumían cantidades importantes de antibióticos para prevenir infecciones.
Por ello, crearon una tela inteligente que cambia de color al identificar las poblaciones de bacterias en el instante en que crecen. Esto permite que los doctores ataquen la infección en particular, antes de que sea necesario usar un antibiótico.
El vendaje funciona con unas cápsulas de tinta que se revientan cuando entran en contacto con las toxinas de las bacterias. Cuando existe una gran población de bacterias, la tinta se vuelve fluorescente, indicando sin duda que existe peligro.
Esta tecnología se encuentra en pruebas, pero sus beneficios podrían ser enormes en cuestión de prevención de infecciones y, sobre todo, en evitar crear súperbacterias por el uso desmedido de antibióticos.