La propuesta de Intel es un chip llamado Curie que convierte cualquier objeto en un objeto inteligente. Curie es del tamaño de un botón pero cuenta con poder suficiente para convertirse en el mejor aliado de los wearables. Con él, Intel recopila información y la manda a su centro de datos. Su tecnología no requiere conexiones ni circuitos, por lo que es increíblemente práctica.

En cuestiones deportivas, por ejemplo, Curie podría informar sobre si el balón entró o no a la red o quién fue el último jugador en tocarlo. Además este chip representa una base de información importante que podría ayudar a entrenadores y atletas a mejorar su desempeño pues provee datos en tiempo real y análisis. Curie también podría hacer la vida más fácil para los réferis pues sacaría de dudas al obtener información en directo al colocarlos en marcadores, redes, balones y jugadores.
Y para los espectadores también cambiará todo. ¿Eres de los que busca información sobre un jugador a medio partido? Curie ofrecerá información en vivo sobre los atletas en cuestiones de velocidad, distancia, fuerza y datos curiosos.
Para presentar su chip, Intel formó una alianza con ESPN durante los juegos de invierno Winter X donde se colocaron chips en las tablas de los snowboarders para mostrar a los espectadores la altura de los saltos, el tiempo en el aire y la distancia recorrida.
En palabras del CEO de Intel “Es el inicio de una dramática revolución en los deportes”.
No sé si sea una revolución, pero lo que sí es que quitará mucho de lo subjetivo de los marcadores.