
Al igual que cualquier otra función de embed, la de Instagram es muy sencilla de usar. Sólo basta ingresar a una foto o video desde el navegador y hacer clic en el botón de compartir, ubicado a la derecha, junto a la sección de comentarios. El sistema genera automáticamente un código que, al pegarlo en otro sitio, crea un vínculo directo al contenido en cuestión, complementándolo con una interfaz de Instagram en la que se da crédito al autor y en la que se muestra el índice de popularidad y el conteo de comentarios. Por supuesto, hacer clic sobre la incrustación lleva al perfil del usuario en Instagram.
Los genios de Instagram comparten que desde que removieron el soporte para agregar fotos desde Twitter, su comunidad solicitó la implementación de un sistema de incrustación en sitios web y otras redes sociales. Para atender las peticiones, el equipo de desarrollo comenzó a trabajar en alternativas, pero tras el lanzamiento de Instagram Video, reconocieron la urgencia de esta herramienta y al fin la tienen lista, para todos los clientes de la app a nivel global.
Es importante señalar que únicamente los contenidos catalogados como públicos son susceptibles de emplear esta nueva función, así que los usuarios con perfil privado pueden estar tranquilos, pues sus galerías no tendrán activada la posibilidad de incrustación e incluso si alguien crea el código a mano, el embed desplegará un mensaje de error.