Por supuesto, no se pueden sacar tan impresionantes fotografías sin causar cierta controversia, en particular porque la hazaña de este artista está prohibida por las autoridades egipcias. Makhorov y dos amigos se ocultaron durante cinco horas después de que cerró la zona turística, evadiendo a la milicia que siempre patrulla el lugar. Una vez que vieron camino libre, emprendieron el ascenso de 146 metros sobre la cara occidental de la pirámide de Keops.
Las autoridades del Cairo sancionaron con amargura la hazaña, citando que de haber capturado a los transgresores los hubieran encarcelado por al menos tres años. Lo irónico es que Makhorov dice no ser el único en haber llegado hasta arriba, pues vio inscripciones árabes, francesas, rusas, en inglés, alemán y hasta español. “A pesar de todo, me disculpo por atentar contra la integridad de la única maravilla del mundo antiguo que sobrevive. Nunca fue mi intención insultar a alguien, sólo quería cumplir un sueño que tuve toda la vida”.
