
Es justo decir que One no perdió mérito por sí mismo y, a decir verdad, se mantiene sumamente competitivo, inclusive a expensas de que ya no es tan novedoso. Hagamos un recuento de sus proezas técnicas: tiene un Snapdragon 600 de 4 núcleos a 1.7 GHz, 2 GB en RAM, batería de 2300 mAh, pantalla 1080p de 4.7" y es LTE. Con esas especificaciones, rivaliza sin problemas contra un Xperia Z1, a pesar del ligero rezago de poder y que, obviamente, no es sumergible.
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El problema es el precio. En exclusiva con Telcel, cuesta $1999 MXN bajo el plan 1000 Plus a 24 meses, lo que se traduce a un total de casi $2000 USD, mientras que a 8 meses de su lanzamiento la versión liberada cuesta $489 USD en otras partes del mundo.
Justo como expresamos hace un par de semanas, cuando inició la preventa de One en México, no tiene caso adquirir un equipo que ya es un poco obsoleto y, peor aún, a un precio exorbitante. Es preferible apostar por algo más reciente de otra compañía o en caso de preferir a HTC, esperar que el sucesor de One llegue mucho más rápido. Pero lo realmente lamentable es que en lugar de la edición regular, no llegó el modelo con Android puro.