Y es que según las declaraciones de empleados de seguridad de Microsoft —quienes prefirieron mantenerse en el anonimato durante una entrevista con Reuters—, la situación se mantuvo a puerta cerrada para evitar una catástrofe internacional. Claro, también está el hecho de que Microsoft no quería hacer enojar a las autoridades chinas, pues como empresa de clase mundial, le conviene mantener relaciones pacíficas con todos los países.
Al parecer sólo el gobierno de Estados Unidos se enteró, aún cuando muchas de las personas que fueron hackeadas eran de diversas partes del planeta.
La razón por la que todo esto salió apenas a la luz, es que Microsoft está cambiando sus políticas de privacidad con respecto de hackeos patrocinados por el gobierno, para “garantizar la seguridad de los usuarios ante cualquier situación”.
Obviamente al ser un hackeo patrocinado por el gobierno, no estuvo dirigido hacia cualquier persona; la intención era conseguir información sensible de disidentes, exiliados e individuos que se oponen a las políticas del actual gobierno chino. Entre ellos están Seyit Tumturk, el vicepresidente del Congreso Mundial de Uigur y Tseten Norbu, un ex-presidente del congreso tibetano que ha tenido constantes discusiones con políticos de China.
En lugar de decirles que estaban siendo objetivo de un hackeo, Microsoft le dijo a estas personas que debían reemplazar su password, sin mayor explicación. Obvio no todas hicieron caso. El problema ahora para la compañía es que seguramente recibirá fuertes críticas por omitir información importante y sobre todo, por hacerse de la vista gorda.
Y es que mientras Facebook, Yahoo y Google ya tienen varios años de haber cambiado sus políticas de privacidad para proteger a los usuarios de los gobiernos, Microsoft tuvo que hacer lo mismo sólo hasta que salió a la luz este reporte.