
"Tengo el nivel de autorización gubernamental necesario para haberme enterado desde hace tiempo, al igual que otros ejecutivos de alto rango de Google, pero a ninguno de nosotros se nos informó debidamente. De haber sabido los detalles, es probable que nos hubiéramos negado a participar. Desde que comenzó la polémica he declinado las sesiones de seguridad con el gobierno de Estados Unidos, porque no quiero involucrarme.", explicó el directivo, agregando que durante 2013 Google fue una de las entidades privadas que más protestó en contra de la censura en Internet.
Y a decir verdad, así fue, tanto que a mediados de diciembre la compañía acusó a los gobiernos de la comunidad internacional de censurar su buscador, mostrando como evidencia un reporte en el que se muestran las solicitudes para remover contenido político. Pero en opinión de Schmidt, los intentos por controlar la actividad de los usuarios tienen un límite, basado en la cantidad de recursos que posee una entidad gubernamental y para ejemplo habló de la situación que se vive en China.
"No puedes censurar a tanta gente a la vez. Pienso que hace falta un mayor entendimiento de cómo funciona realmente la información en la red. Es evidente que si das acceso a 300 millones de usuarios a apps como WeChat o redes sociales como Weibo, en algún momento las cosas se saldrán de control, no importa que tan bueno sea tu algoritmo para discriminar los datos".
En ese contexto es importante recordar que el gobierno chino está desarrollando su propio sistema operativo, con el que espera unificar todas las plataforma que utilizan sus ciudadanos. Tal vez no existe el perfecto sistema de monitoreo, pero eso no evita que sigan los esfuerzos por crearlo.