
Esta iniciativa comenzó a principios de 2014, pero desde entonces su enfoque ha cambiado, pues durante la primera etapa se consideró a Ubuntu como la base para el ecosistema y fue hasta después de mucha deliberación que el Ministerio de Telecomunicaciones de China optó por una infraestructura completamente nueva. Reportes de The People's Daily, periódico que controla el Estado chino, señalan que ese cambio de dirección se debe a una "falta de seguridad en los sistemas operativos occidentales", y señaló a Android y iOS como los más susceptibles a una violación de privacidad, dado que "Google y Apple colaboran estrechamente con el gobierno de Estados Unidos".

Sobra decir que, sólo por definición, COS será una exclusiva para los habitantes de China y más allá de imponerse como una fuerza de oposición a Android en términos comerciales, tiene como objetivo ser considerada la opción definitiva de servicios gubernamentales, sociales y culturales. Para dicho propósito, el Instituto de Software de la Academia China de Ciencias diseñó una infraestructura de nube que será lanzada junto con el sistema operativo y que vinculará el perfil de cada ciudadano, así como su acceso a cuentas bancarias.
Algo que aún no se confirma, aunque tiene sustento en las similitudes estéticas con Sense 5, es que HTC tuvo una importante participación en el desarrollo de la interfaz. Por lo demás, se dice que la plataforma estará lista a mediados de año y que la estrategia de implementación está en proceso. Por lo que respecta al resto del mercado de los móviles en China, se trata de un golpe contundente para Google, Microsoft, Apple e incluso BlackBerry, simplemente por la importancia monetaria de ese sector.