Dicho de otro modo, no debería haber razón para alarmarse, pues tan sólo la luna se encuentra a 384,400 kilómetros de nuestro planeta, por lo que sería muy poco probable que la trayectoria del asteroide se desvié hacia curso de colisión con la Tierra. Aún así, el tamaño y la velocidad a la que viaja —35 km/h, que según la NASA es inusualmente veloz— causan cierta preocupación, pues la órbita es excepcionalmente excéntrica y no tenemos referencia previa de su movimiento en relación con otros planetas.

Lo llamativo de este avistamiento estelar es que surgió apenas el 10 de octubre, cuando un grupo de astrónomos del telescopio Pan-STARRS pusieron sus ojos — y radares— en el hemisferio norte de la Tierra y se percataron que 2015 TB145 (nombre clave de este asteroide) estaba acercándose a gran velocidad. Después de Halloween, ningún otro asteroide pasará tan cerca de nuestro planeta, sino hasta agosto de 2027, cuando nos visite NEO 199 AN10. Claro, podrían haber sorpresas, pues tan sólo el TB145 llegó inesperadamente.
Dado que este asteroide tendrá 10 de luminosidad, podrá ser visto por cualquier persona con un telescopio de mediana potencia… siempre y cuando estén en el hemisferio norte. Para ubicarlo, sólo tienes que dirigir la lente hacia la constelación de Orión.