La novedad de la 650 Ti en relación a otras tecnologías de Nvidia es que se vale de una frecuencia variable de voltaje, ajustando la velocidad del procesador dependiendo de las circunstancias. Si los gráficos son muy demandantes, el sistema ejecuta un overclock automático para saciar la necesidad, y lo regresa a la normalidad durante momentos de menor saturación visual. Por lo demás, es similar a sus hermanas, tiene TXAA (anti alias mejor integrado), usa la física mejorada de PhysX, funciona en SLI y presume un eficiente efecto 3D. El único problema es que el gran tamaño de la tarjeta podría no ajustarse a la posición de componentes en motherboard pequeñas, sin mencionar que necesitas una fuente de poder de al menos 400W.
Según Nvidia, la arquitectura Kepler siempre tuvo problemas para potenciar juegos a 1080p con la configuración en los estándares más altos. Con esta innovadora tarjeta se eliminan esas limitantes y títulos como StarCraft II: Heart of the Swarm pueden correr al máximo, con un framerate de 62 cuadros por segundo (la 650 Ti convencional con dificultad alcanza 39fps). De hecho, con estadísticas en mano, Nvidia asegura que el salto tecnológico es más portentoso que en generaciones previas, pues de la 550 Ti a esta, hay un incremento de eficiencia en hasta 200%, lo que se traduce en gráficos casi tan envidiables como los de la GeForce 660.
Dejando atrás los números, los voceros de Nvidia dicen que ya no hace falta una inversión tan fuerte para disfrutar de los mejores títulos que existen en PC, pues la edición de 1GB está alrededor de los $149 USD mientras que la de 2GB, ronda los $169 USD.
