Ted Fischer —el vicepresidente de negocios de Hasbro— dice que el Companion Pet Cat responde de manera muy similar a un gato real: maúlla, ronronea y hasta levanta la patita cuando está feliz. La idea con este tierno —y a la vez frívolo— animal es favorecer a las personas de edad avanzada y no tanto a los jóvenes solteros; por eso la publicidad muestra a gente de la tercera edad interactuando con el gato.
A simple vista puede parecer una cosa digna de la loca de los gatos de los Simpsons, pero la realidad es que no es muy diferente de tener un Tamagotchi, con la ventaja de que aquí hay interacción más genuina con la mascota virtual.
Y al menos hay un sustento más razonable para que hayan creado algo así: numerosos estudios demuestran que la gente de edad avanzada está más feliz cuando se hace responsable de algo, incluso si ese algo es una planta o, en este caso, un robot.
Claro, hay muchas desventajas de que la gente tenga vínculos emocionales con una máquina, en lugar de con otro humano. Por ejemplo, el gato puede escuchar todas las penas de una persona, pero es incapaz de dar consuelo. Bueno, al menos el robot no se comerá a su dueño porque no lo alimentaron bien.