Para cumplir dicho propósito, Nvidia armó un equipo de 300 desarrolladores, algunos ingenieros de hardware o de distintas áreas de software, otros artistas y diseñadores, pero al final todos expertos en su ramo y con mucha experiencia dentro de la industria. El objetivo del fabricante de chips es que este grupo de asesores colabore con empresas como Ubisoft, Electronic Arts, Warner Bros., etc., instruyéndolas en el uso de las herramientas y que así, se puedan crear experiencias más realistas.

La primera parte de esta estrategia tiene fundamento en las novedades de PhysX, sin embargo, el potencial de un entorno de desarrollo depende de la capacidad del autor, por eso Nvidia quiere asegurarse de que cada desarrollador tenga los elementos suficientes para sacar máximo potencial de sus procesadores gráficos. No está de más decir que la sinergia servirá para vender aún más tarjetas de video especializadas ―de la línea Quadro―, aunque al menos el interés de Nvidia contribuirá para que recibamos experiencias interactivas más sofisticadas.
Ahora bien, la ventaja de GameWorks, además de su aportación para la industria formal de los videojuegos, es que en algún momento estará disponible como solución de software para todos los entusiastas independientes. No hay fecha de cuándo sucederá eso, pero queda la promesa de que cualquier persona con una tarjeta GeForce será capaz de construir animación 3D de muy alto nivel, valiéndose de librerías gráficas que facilitan la programación y un amplio repertorio de recursos visuales de alto nivel, como Optix y VisualFX.