Uno de los principales atractivos de Snapchat es que puedes enviar fugaces fotos a tus contactos; una vez que ellos las miraron durante un par de segundos, los archivos desaparecen sin dejar rastro, tanto en los servidores de la aplicación, como en tu dispositivo móvil. O al menos ese era el argumento que exponían los desarrolladores de este servicio hasta hace unos días, pues un estudiante universitario descubrió un sencillo método para recuperar los datos supuestamente ocultos.
Richard Hickman, quien actualmente cursa un diplomado de técnicas forenses para móviles en la universidad de Utah, dice no tener malas intenciones contra Snapchat, simplemente fue la app que mejor se prestó para experimentar. Durante su investigación académica, se dio cuenta que en un folder llamado RECEIVED_IMAGES_SNAPS se alojaban archivos con la extensión .NOMEDIA, todos renombrados bajo ese seudónimo para ocultar su naturaleza JPEG.
“La aplicación es la responsable de crear el respaldo. Los autores dicen que los archivos son eliminados, pero ni siquiera se toman la molestia de removerlos. Todo se queda en el teléfono” explica Hickman, agregando que basta con cambiar la extensión de archivo para que las imágenes regresen a su funcionalidad acostumbrada.

Tras ser evidenciados, los creadores de Snapchat declararon que nunca prometieron a sus consumidores que las fotos desaparecerían de la faz de la Tierra, sólo de sus servidores. “Hay muchos recursos para salvar las instantáneas que recibes. Lo más fácil es tomar un pantallazo o usar una cámara para retratar tu teléfono”.
Lo cierto es que aquellos que acostumbran usar Snapchat para indiscreciones, tendrán que pensarlo dos veces, ya que la evidencia sí queda para la posteridad.