El comunicado financiero detalla que las ventas de Lumia se elevaron durante los últimos tres meses, casi por un margen de 30% en comparación al trimestre previo, lo que se traduce en 5.6 millones de unidades vendidas a nivel mundial. Los problemas para Nokia están en que no logra vender suficiente volumen de teléfonos de gama media, pues casi toda su distribución se basa en dispositivos lujosos. Dicho dilema es más notorio en mercados emergentes, donde hay una marcada preferencia por equipos Symbian, en lugar de Windows Phone.

Irónicamente, las ventas de Symbian se desploman en todo el planeta. Con tal referencia, la alternativa de Nokia será fortalecer sus estrategias mercadológicas, apostar por campañas publicitarias más seductoras y por supuesto, presentar un catálogo más robusto. Ya lo está haciendo con Lumia 510 y 610, que tienen costos sumamente accesibles, pero también podrían llegar otras variantes de la familia en la forma de una phablet, o con lente fotográfica de gran poder, siempre y cuando los rumores sean ciertos.