“Por cada persona en línea, hay dos que no lo están. Para cuando finalice la década, todos en la Tierra estarán conectados”. Para una declaración de tanto peso, el máximo representante de Google da muy poco contexto. Y es que se trata de un comentario aislado que apareció en su perfil de G+, sin más seguimiento que el de la gente que sigue comentando al respecto.

Las palabras de Schmidt podrían ser preludio a una estrategia publicitaria de Google Fiber, ese intento de la compañía por incursionar en los servicios de Internet. O tal vez es una opinión sincera que pronostica grandes beneficios para la humanidad. Sin importar la razón, es difícil considerar la viabilidad de dicho futuro en tan poco tiempo, después de todo las firmas de estadística mercadológica (como Miniwatts Marketing) aseguran que apenas el 40% de la población tiene algún tipo de acceso a la red mundial.
Para 2020, se estima que seremos más de 7 mil millones de habitantes; una infraestructura que sacie las necesidades de tanta gente no sólo costará varias fortunas, requerirá de un plan a muy largo plazo que tendría que estarse ejecutando ahora mismo, especialmente en los países de economía emergente. Por otra parte, la utilización del espectro blanco podrían acelerar y simplificar ese proceso.