
“Sólo puedo entrenar a un soldado hasta cierto punto, pero con una inversión relativamente pequeña puedo incrementar significativamente la posibilidad de acertar [un disparo] y la efectividad general al invertir en control de disparo avanzado.”, reveló el teniente coronel Shawn Lucas, de la Oficina de programas ejecutivos del ejército estadounidense.
Y aunque es cierto que este sistema ayudará a incrementar la precisión de los soldados, no los convertirá en súper snipers, como algunas personas piensan. Aunque el sistema es capaz de ajustar el tiro y medir hasta 16 variables distintas, la experiencia humana sigue teniendo la ventaja.
Por otro lado, contratistas como Lockheed Martin, han tomado un rumbo distinto y actualmente desarrollan balas que pueden navegar de manera automática, para corregir el rumbo después de haber sido disparadas.
“La precisión es necesaria cuando se opera en una población, como Afganistán, en donde los blancos se tienen que identificar y las bajas civiles se deben evitar a toda costa. En ese tipo de escenarios los impactos al primer intento y evitar las bajas colaterales son de vital importancia, no sólo se trata de los blancos a los que atinas, sino de a quién esquivas.”, reveló un vocero de Lockeed Martin.