Desde 2010, Disney ha experimentado con las tecnologías hápticas, al tratar de ofrecer una retroalimentación más precisa y responsiva. La investigación llevó a un prototipo que, bajo el nombre de TeslaTouch, permite sentir las texturas y relieves que se muestran en pantalla. El problema es que su funcionamiento se basa en una limitada librería de objetos que brindan sensaciones predefinidas cuando ocurre la interacción. Dicho concepto fue evolucionando para dar paso a un método que genera la misma respuesta en tiempo real, así que tanto videos como videojuegos son compatibles.

El invento está lejos de cambiar completamente algunos paradigmas, pues a principios de siglo se descubrió que la fricción es responsable de generar las sensaciones del tacto y que sólo hace falta engañar a nuestros receptores para que el cerebro suponga que los dedos están tocando texturas, cuando en realidad se trata de una superficie plana. Lo que propone Disney es una técnica confiable y fácil de implementar que crea una experiencia táctil que se siente real.
Los secretos para llevar a cabo tal hechicería tecnológica se encuentran en la intensidad del voltaje: se ajusta de manera dinámica la cantidad de electricidad que perciben los dedos, replicando la sensación de fricción. "Con nuestro algoritmo no hay limitantes, todo lo que mires en pantalla, desde objetos con mucho volumen hasta intrincadas texturas, se siente con detalle al momento.", sostiene la compañía.
Habría que preguntarse si, como siempre, Disney utilizará los resultados de su investigación en algo propio o si tendrá a bien compartir los datos con socios comerciales; después de todo, la aplicación de este método es una potencial mina de oro si es que se explota de modo adecuado. Además de la utilidad en dispositivos móviles, es un hecho que al mejorar las experiencias hápticas, se abre un mundo de posibilidades para las personas invidentes, sin mencionar los usos que podría tener en el ámbito de la medicina o la educación.