
Apenas el mes pasado Disney canceló Star Wars: Clone Wars, una serie animada que muchos fans consideraban era lo mejor que le había sucedido a la franquicia desde la trilogía original. Dos caídos en tan breve periodo de tiempo debe ser un record, incluso para un corporativo tan pragmático como este. Pero los encargados de la decisión dicen que es para bien.
“Después de evaluar nuestra posición en el mercado de los videojuegos, decidimos cambiar LucasArts de desarrollo interno a modelo de licencias, minimizando los riesgos financieros y a la vez, garantizar un portafolio más amplio de títulos basados en el universo Star Wars” reporta una declaración sin firma que se complementa con la promesa de que los proyectos en curso no están completamente muertos, sólo cambiarán de circunstancia. Así, Star Wars 1313 y Star Wars: First Assault verán la luz del día en algún momento, pero a cargo de otros estudios.
Desde que George Lucas vendió la operación de su imperio fílmico, quedó en duda si Disney sería capaz de dar buena dirección a productos que iban en decadencia. La interrogante sigue tan viva como al inicio, aunque se suma una nueva variable: ¿podrán los nuevos dueños reinventar el universo Star Wars sin seguir sacrificando propiedades intelectuales, ideas establecidas y sobre todo, empleados?