Ya son más de 10 meses desde que esta robótica sonda pisó la superficie de Marte por primera vez y desde entonces ha mantenido una ardua labor de investigación, recorriendo los valles y planicies del planeta rojo. Dicha misión comenzó con siete minutos de terror al momento de aterrizar, además de algunos desperfectos que amenazaban con dejar el equipo inservible. En todo ese tiempo, la NASA nunca dejó de comunicarse con el vehículo, hasta ahora.

La agencia espacial explica que cada 26 meses, nuestra estrella se interpone entre la Tierra y Marte, provocando que cualquier tipo de transmisión se distorsione severamente. Si alguna orden llega mal a Curiosity, no sólo puede alterar el sistema hasta un punto irreparable, también podría hacer que el robot se desplace a un abismo.
“Tenemos mucha experiencia en esta clase de situaciones, realizamos incontables ejercicios para prevenir los peores escenarios. La diferencia es que todo siempre se dio en la Tierra y Curiosity ahora está en Marte” detalla Chris Potts, director de la iniciativa.
Mientras transcurre este breve periodo de tiempo, el intrépido explorador seguirá investigando bajo instrucciones predefinidas que se supone, no lo pondrán en riesgo. Los científicos de la NASA dicen que para cuando se restablezca la comunicación, habrá 12GB de información.