Bueno, yo no creo que las máquinas nos dominen, al revés, pienso que formarán parte importante del futuro y la automatización de procesos. Un claro ejemplo de eso son las nuevas hormigas biónicas que desarrolló Festo, una compañía de ingeniería alemana, las cuales ya se encargan de manipular piezas en algunas fábricas de la compañía.
Lo interesante de estas BionicANTs es que al igual que las hormigas reales, se comunican entre sí para trabajar en conjunto. Eso no quita que cada individuo tome sus propias decisiones, pero siempre cuidando que se cumplan los objetivos comunes del grupo.

Cada una de estas hormigas robot, que son más o menos del tamaño de tu mano, está equipada con una cámara estéreo ubicada en su cabeza, la cual les permite localizar e identificar objetos para después sostenerlos con las tenazas instaladas debajo de su cabeza. Además de eso, las BionicANTs cuentan con sensores que les permiten estar conscientes de su entorno, así como antenas Wi-Fi para comunicarse por medio de una red inalámbrica.
El cuerpo de plástico de las hormigas robot está impreso en 3D, y en su interior se encuentra una red de circuitos eléctricos que es lo que les da “vida”, mientras que sus extremidades están hechas de cerámica que les otorga resistencia, además de facilitar su movilidad.
Si pensabas que las hormigas eran el único insecto robot que se estaba desarrollando, te equivocas. También existen las mariposas biónicas, que al igual que las BionicANTs pueden comunicarse entre sí para trabajar en equipo para funcionar como un sistema de monitoreo y seguridad.

Estos robots son sólo una pequeña muestra de lo que nos depara el futuro, cuando las máquinas empiecen a apoderarse de los puestos de trabajo de las personas, por el simple hecho de que no se quejan, trabajan mejor en equipo y no necesitan vacaciones ni descansar.