
Nada mal para alguien que hasta hace algunos años ni siquiera figuraba como posible gobernante. Y es que Morales tiene experiencia casi nula en la política, mucho menos en cómo debe de jugarse una trayectoria hacia la presidencia del país. De hecho su principal contendiente, la exprimera dama Sandra Torres, se quedó muy atrás en las elecciones.
Por supuesto, todo fue resultado del escándalo de corrupción en torno al mandato del presidente Otto Pérez Molina —quien por cierto dice que es "víctima de los juegos geopolíticos de Estados Unidos"—, ya que la gente de Guatemala se siente defraudada por la clase política. De ahí que prefirieran a un ciudadano con quien pudieran identificarse mejor.

Mientras tanto, Jimmy Morales aprovechó su victoria para reforzar el mensaje que ha sostenido durante toda su campaña: "Como presidente, mi mandato es para la gente de Guatemala y luchar contra la corrupción que está consumiéndonos".
El problema, según los analistas políticos o incluso gran parte de la población, es que la inexperiencia del nuevo presidente podría ser igual de dañina que cualquier tipo de corrupción. Además, se sabe muy poco respecto a sus intenciones a largo plazo o la estrategia específica que seguirá para hacer crecer al país. Nineth Montenegro, una activista social guatemalteca, dice que si Morales no ofrece cambios en el futuro cercano, "las protestas llenarán las calles una vez más".

Tampoco ayuda que el partido de Morales, el Frente de Convergencia Nacional, tiene muy poca representación en el Congreso: 11 miembros, del total de 158. Sólo el tiempo dirá si la carrera de este comediante podrá dejar un ejemplo de honestidad ciudadana —y que no es necesario que un mandatario tenga carrera política— o termina en fracaso.
Brozo, fallaste una vez, pero el Prau Prau puede renacer de sus cenizas. ¿Qué tal un poco de financiamiento del Dr. Simi?