Las baterías que usamos son alimentadas por cargadores que dejan pasar pequeñas dosis de energía para que no se sobrecalienten, por eso se tardan tanto. Yazami, científico de la Universidad Tecnológica de Nanyang, Singapur, logró hacer un sensor que se conecta a la batería y detecta su carga midiendo su voltaje y temperatura. Esta información se manda a otro chip en el cargador y así regula la energía que deja pasar. Controlando el flujo, también protege la batería.

Con esta tecnología, las baterías podrían estar listas en menos de 10 minutos. Por el tamaño del sensor, se puede usar en cualquier batería. Espera que se use en carros eléctricos para protegerlos de posibles sobrecalientamientos y explosiones.
Yazami tardó 5 años en desarrollar este trabajo. Posiblemente estará disponible para todos a finales de 2016.