Durante su discurso de estado, el presidente estadounidense Barack Obama emitió una orden nacional para incrementar la seguridad en Internet pero puso énfasis en que el sistema debe garantizar protección para los ciudadanos sin atentar contra su privacidad.
Cabe mencionar que esta directiva no sigue ciertas propuestas del congreso de validar el monitoreo absoluto de cada fragmento de información que circula a través de la red mundial; así mismo, parece que tampoco contradice las leyes de privacidad que protegen a las compañías y sus consumidores ante agencias federales.
Por otra parte, la instrucción presidencial está restringida a actividades y empresas fundamentales en la infraestructura de aquél país, lo que significa una revisión específica a regulaciones existentes de seguridad informática y no a imponer nuevas medidas de control.
Lo anterior no garantiza que se detengan los intentos por establecer más legislaciones al tráfico en Internet dentro de la Unión Americana, pues el director del comité de inteligencia gubernamental, Mike Rogers, confesó que hará todo lo posible por que se aprueben los estatutos del acta de ciberinteligencia de protección (por sus siglas en inglés CISPA), una propuesta que daría control absoluto a los órganos de gobierno para solicitar información confidencial en las bases de datos de compañías dentro de Estados Unidos, no importa si sus usuarios habitan en otras regiones del mundo.