En 2015, el Dr. Mobbs conoció a un paciente de 60 años que sufrió una forma de cáncer conocido como cordoma. Debido a este padecimiento, el paciente había desarrollado un tumor difícil de alcanzar en la cima del cuello, en donde hay dos vértebras altamente especializadas que están involucradas en la rotación y flexión de la cabeza. El tumor había ocupado estas dos vértebras.
Sin tratamiento, este tumor podría haberle causado una cuadriplejia al paciente, ya que su cerebro y su médula espinal estaban siendo aplastadas, por lo que era necesaria una cirugía muy peligrosa.
Cuando los doctores tratan de reconstruir la vértebra, normalmente deben tomar parte del hueso de otro lado del cuerpo y es muy complicado acomodar un implante en esa zona tan difícil de alcanzar.

Con estos obstáculos en mente, al doctor Mobbs se le ocurrió la idea de generar implantes personalizados con una impresora 3D. Para realizar estas piezas, Mobbs trabajó con una compañía de dispositivos médicos australiana llamada Anatomics, que además de ayudarle a crear los implantes de titanio, le imprimió varios modelos exactos de la anatomía del paciente para que pudiera practicar antes de operar.
La cirugía duró 15 horas pero fue todo un éxito y el paciente se está recuperando satisfactoriuamente. Si bien anteriormente se han usado implantes creados con impresoras 3D en cirugías, según Mobbs, éste es el primero creado para esta vértebra tan complicada.