
Esta miniaturización apuesta por la máxima portabilidad, pues se compone de un teléfono de 4.3" y el adaptador que convierte a tablet, de 7 pulgadas. El tamaño es ideal para el bolsillo promedio y desde luego, para usarse fácilmente a una mano. Así, la combinación se antoja muy funcional, pero lo que realmente importa es el smartphone, ya que se trata del dispositivo real mientras que la pantalla de mayor tamaño es sólo eso, un accesorio para desplegar todo en una interfaz más espaciosa. Claro, tiene el valor agregado de una batería 2200 mAh.
En su interior, PadFone Mini aloja un procesador Snapdragon 400 acompañado de 1 GB en RAM y una cámara de 8 megapixeles con f/2.0 de apertura. Las especificaciones no son del todo llamativas, si consideramos que el estándar de potencia está muy por encima, pero es importante recordar que la intención de Asus es ofrecer una variante de precio accesible y menor tamaño del Padfone original. Lo interesante es que el almacenamiento es sumamente flexible: de base tiene 16 GB internos, con el siempre beneficio de tener una microSD para incrementar otros 64 GB, pero incluso si eso no fuera suficiente, incluye 5 GB de espacio en la nube.
Y para diferenciarse de la primera edición de Padfone, este modelo mini implementa una modalidad denominada búho que, como el nombre índica, compensa las deficiencias de la cámara en condiciones de poca luz. De manera similar al UltraPixel de HTC, combina 4 pixeles en uno para calcular mejor la iluminación de la escena.
De momento, Padfone Mini está contemplada únicamente para el mercado asiático, con particular enfoque en China, Rusia, Indonesia, Singapur, Taiwán y Hong Kong, pero se espera que su distribución se extienda a Latinoamérica y ciertos países de Europa Oriental a mediados de 2014, a un precio aproximado de $405 USD.