La vieja idea de que los gamers son una bola de retraidos antisociales, ñoños y gente nada cool cada día desaparece un poco más —aunque en el fondo sabes que no eres cool—. La cultura geek se ha apoderado del mundo y hoy en dia practicamente todos somos videojugadores.
Para los más “Old School” —osea nosotros los chavorucos de más de 25 años— esta época es gloriosa, pues la oferta de productos que apelan a nuestros exquisitos gustos es muy muy amplia —además de que ya podemos pagarlas sin tener que pedirle a nuestros padres… espero—. Pero no solo de playeras y tazas sobrevive nuestro gusto, algo que no teníamos hace 10 años comienza a ser la regla: experiencias.
No es nada raro encontrar expresiones culturales como exposiciones y conferencias sobre videojuegos, y los conciertos de música inspirada en esta forma de entretenimiento es cada vez más común. Pero hay una oferta que sobresale de entre las demás y ya te habíamos hablado de ella.
V-Concert es más que un concierto, es un festival.
Aun sin los alcances de eventos como el —sobrevalorado— Corona Capital o el —cada dia peor— Vive Latino, el V-Concert —o V-CON para los cuates— dura apenas unas 5 o 6 horas y reúne en un solo escenario a 3 o 4 bandas, pero cada una de ellas de excelente calidad y con una propuesta única.
Año con año, la gente de Mariachi Games se esfuerza por ofrecer, más que un espectáculo, una experiencia envolvente. Este año el concierto sirvió para cerrar con broche de oro las actividades de la México City Games Week y lo hizo muy bien.
Con presentaciones de Royal Corneria Airforce —un grupo de chavos de Guadalajara con un concepto bien padre— Metroid Metal, The One Ups y la presencia estelar de la compositora de la música de Street Fighter II, Yoko Shimomura.
El recital que se llevó a cabo en el Plaza Condesa, no se llenó como hubiéramos esperado, pero aun así todos los asistentes pasaron un rato agradable. Este tipo de conciertos son algo muy particular, pues como fan de los videojuegos te sabes las melodías, pero es imposible corearlas porque no tienen letra, y las reacciones son bastante diversas. Hay quien se emociona y grita, hay quien intenta bailar pero se intimida inmediatamente ante la apatía de los asistentes que le rodean, hay a quien esto último le importa un pepino y brinca, se emociona y lo disfruta al máximo…
Este evento ya lleva 4 ediciones y apuesta por volverse un clásico de cada año, variando de sedes en todo el país y ofreciendo experiencias que van más allá que la del clásico concierto. Esperamos que los gamers pierdan el miedo al mundo real y se aventuren a este tipo de eventos que ayudan a consolidar la cultura geek como algo serio y lucrativo.
Actualmente el evento se siente como el lugar perfecto para los hipsters: bandas muy buenas y de fama moderada que aún no llegan a lo mainstream, referencias por montones a los años 80 y 90, cerveza costosa y souvenirs que nadie más va a conseguir que te harán la envidia de tus cuates hipsters. Sinceramente —y sobre todo por que no queremos ser hipsters— esperamos que este tipo de eventos se repita y llegue a muchísima más gente, por que aunque dejes de sentirte ese copo de nieve especial que conoce cosas que otros no, entre más gente asista a estos eventos será mejor para todos los fans.