Es bien sabido que los ánimos se calientan muy fácil en un partido de futbol y esa realidad universal es aún más evidente en Brasil, donde comen, viven y sueñan con el deporte del balompié. Pero hay extremos que pensarías poco probables, como el hecho de que un árbitro sacara a medio partido una pistola, tan sólo porque a alguien no le pareció su decisión acerca de una tarjeta roja.
Como puedes ver en el video, el árbitro Gabriel Murta estaba mediando en un partido entre el Brumadinho y Amantes da Bola, cuando un jugador peleó —literalmente— que le habían marcado injustamente una falta. Murta, quien es policía de su ciudad, siempre carga consigo una pistola, así que le pareció fácil calmar los ánimos con prepotencia armada.
Dado que el arma no fue disparada y por consecuencia, no hay heridos, Murta no enfrenta cargos, pero tendrá que pasar algunas semanas de evaluación psicológica antes de retomar su cargo policiaco y claro, antes de regresar al salvaje mundo del futbol.