Hace un par de años, Apple inició un proceso legal en contra de iFone S.A. de C.V., una compañía mexicana que presta servicios de telecomunicación, alegando que el nombre podría provocar confusión dado el parecido fonético con su marca de teléfonos. Tras meses de altercados, el gigante de Cupertino perdió el juicio pero no dejó la pelea a un lado y siguió intentando. Esa batalla tuvo un nuevo tropiezo.
El problema se origina en la temporalidad de las cosas y el hecho de que Apple no acudió a las instancias legales correspondientes. Por su parte iFone se registró en 2003, época en que iPhone apenas y figuraba como uno más de tantos proyectos a futuro, pero además la firma de Steve Jobs hizo caso omiso a indicaciones claras del Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual. Cuando tuvo que comparecer ante el décimo octavo tribunal de la Ciudad de México, Apple había agotado sus alternativas por lo que le fue negado todo amparo.
Esta semana, Apple sufrió un nuevo revés pero ahora frente a la Suprema Corte de Justicia que negó toda posibilidad de apelación y obliga una vez más a pagar la indemnización por daños y perjuicios que por cierto, sigue siendo confidencial. Al menos para Apple, la mala jugada no le costó tan caro pues podrá seguir vendiendo iPhone sin problemas en territorio mexicano.