
La idea se describe como un “método capaz de reconocer la forma física del conducto mediante varias señales”. Entre éstas se encuentran indicadores acústicos y envíos eléctricos, además de un micrófono que registra la frecuencia del sonido. El resultado de todas las mediciones podrá alterar la forma física de los audífonos y ecualizar el audio para lograr una “señal perfecta”.
Además de compensar el audio, los audífonos son capaces de registrar el sonido para cancelar el ambiente. Apple mencionó que el dispositivo podrá volver a su estado original y guardar su configuración. Esto podría ser usado para quitarse los audífonos del oído o para ser calibrados de otra forma.
De cualquier manera, si el ajuste automático no es suficiente, los usuarios podrán calibrar y ecualizarlos mediante un software según su preferencia.
Desde la salida del primer iPod, Apple ha intentado fabricar audífonos de vanguardia, pero ha fracasado en varias ocasiones. Fue hasta el lanzamiento de los Earpods, los auriculares que vienen con el iPhone 5, que la empresa dio en el blanco con el equilibrio de calidad y precio. Si la presente idea llega al público, la empresa podría llegar al objetivo de años atrás.