No es secreto que la influencia de Google está llegando muy lejos. Su buscador es el más popular, Android predomina en el ámbito móvil, mientras que sus servicios –de correo, mapas y almacenamiento, entre otros– son usados por millones de usuarios cada día. Tal fama tiene un alto precio, el de causar descontento entre competidores y gobiernos, que en territorio europeo acusan a la compañía de prácticas anticompetitivas.
Microsoft, Nokia y Oracle junto a otros corporativos tecnológicos se unieron bajo la bandera de Fairsearch Europe, un grupo que al unísono considera que Google está tomando abusiva ventaja con sus servicios. Llaman a Android “el caballo de Troya moderno”, argumentando que si bien la implementación del sistema operativo no tiene costo, los fabricantes que deseen usarlo tienen que pagar por Maps, YouTube o incluso por la disponibilidad de Google Play –tienda sin la que costaría mucho trabajo conseguir e instalar apps en Android–. Además, esta organización asegura que al ofrecer elementos de su OS móvil a tan bajo precio, Google evita que otros desarrolladores puedan competir sin perder su inversión.
También acusan a Google de influenciar los resultados de su buscador, sin que el usuario tenga conciencia de ello
La colectiva ya está tomando acciones legales para defender su ideología ante la suprema corte de la Unión Europea y con la Comisión Federal de Comercio, imponiendo una queja formal a través de un extenso documento que detalla todos los aspectos en los que Google estaría infringiendo las leyes de competitividad. Lo irónico es que Microsoft se vio en una situación similar hace años y hasta tuvo que pagar más de $600 MDD en 2004 por la sentencia de monopolio ventajoso; curioso que ahora esté al otro lado de mesa.
Antes de librarse de este contratiempo, Google tendrá que lidiar con el creciente malestar de las autoridades europeas que critican al titán tecnológico por sus controvertidos estatutos de privacidad.