
[rightquote]Después de vender una fracción de sus negocios a Microsoft, Nokia pondrá más énfasis en las telecomunicaciones, que ahora comprenden 90% de su infraestructura[/rightquote]
De acuerdo con el periódico especializado Financial Times, la decisión fue casi unánime con excepción de un accionista mayoritario que prefirió trasladar activos adicionales a la parte de Nokia que no se vendió. Los detalles del trato siguen sin revelarse por completo y, a decir verdad, tampoco hay una noción de las decisiones que tomará Microsoft respecto a su nueva adquisición, sólo que la convertirá en uno de los pilares de la estrategia a largo plazo.
Se supone que la transición dará comienzo las próximas semanas y deberá terminar a principios del próximo año. La premura se debe a que Microsoft no quiere perder demasiado tiempo en ejecutar sus planes y por supuesto, necesita que los servicios que adquirió de Nokia comiencen a producir cuanto antes. En todo caso, ayudará que la infraestructura cambiará muy poco, así que el personal no tendría que adaptarse a un entorno nuevo, sólo a aspectos muy particulares de la filosofía laboral de Microsoft.
El destino de la división de servicios y productos, ahora sí, está completamente en manos de Microsoft y su rumbo estará determinado por la persona que reemplace a Steve Ballmer; la ironía es que ese individuo sea, una vez más, Stephen Elop.