✨︎ Resumen (TL;DR):
- La Universidad Rockefeller reportó que el losartán activó la grasa parda en células cultivadas y ratones.
- Los ratones sanos gastaron más energía y consumieron más oxígeno con peso estable.
- El análisis de 101,243 adultos encontró asociaciones con varias enfermedades, pero no demostró prevención.
La Universidad Rockefeller informó que el losartán activó la grasa parda en células cultivadas y ratones. El estudio se publicó en Nature el 14 de octubre de 2026. En los animales, el tratamiento elevó el gasto energético y el consumo de oxígeno sin cambiar el peso. Además, un análisis de 101,243 adultos encontró asociaciones con varias enfermedades, pero no demuestra que la grasa parda las prevenga.
La grasa parda es un tejido que utiliza energía para producir calor. El equipo probó el losartán, un antihipertensivo, en células cultivadas y ratones sanos. La respuesta en los animales mostró más gasto energético y mayor consumo de oxígeno con el peso estable. Ese resultado refleja activación metabólica, no una pérdida de peso demostrada.
El equipo eligió este antihipertensivo porque los pacientes que usaban antagonistas del receptor de angiotensina mostraban más grasa parda, explicaron los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH). Las pruebas celulares apuntaron a una vía molecular distinta de la acción antihipertensiva del fármaco. Los autores proponen explorar esa vía en futuras terapias.

El análisis en personas encontró asociaciones
La revisión retrospectiva reunió expedientes e imágenes PET/CT de 101,243 adultos de Memorial Sloan Kettering Cancer Center, obtenidos entre junio de 2009 y julio de 2024. Una herramienta de IA cuantificó de forma semiautomática la actividad de la grasa parda en 8,709 pacientes con tejido detectable.
Los expedientes mostraron una menor prevalencia de:
- diabetes tipo 2
- cardiopatía isquémica crónica
- hipertensión
- depresión
- ansiedad
Estas diferencias son asociaciones. El análisis no establece que la presencia de grasa parda prevenga ninguna de esas enfermedades.
Dos límites antes de probarlo en personas
Las imágenes se obtuvieron sin una estimulación previa con frío. Además, midieron la captación de glucosa como un indicador indirecto, en lugar de medir directamente la producción de calor.
La población procedía de un centro oncológico. La investigación también encontró menor densidad ósea vertebral asociada con la presencia de grasa parda, pero el significado clínico de esa señal es incierto.
El siguiente paso es comprobar mediante ensayos en personas si la activación de la grasa parda produce beneficios clínicos. Por ahora, los ratones mostraron más gasto energético con peso estable; el análisis de expedientes aporta asociaciones, no una prueba de prevención en humanos.
