✨︎ Resumen (TL;DR):
- El canciller Bruno Rodríguez denunció que Washington coacciona a diversos países para cancelar acuerdos médicos con La Habana.
- Las brigadas en el extranjero generan $7 mil millones de dólares anuales, la principal fuente de divisas para Cuba.
- Naciones como Guatemala y Jamaica terminaron contratos tras la presión y ofertas de modernización sanitaria de Estados Unidos.
El gobierno de Cuba acusó este 8 de abril a Estados Unidos de presionar y coaccionar a diversos países de América Latina y el Caribe para cancelar sus acuerdos de cooperación médica. El canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, señaló que esta ofensiva diplomática busca estrangular la economía de la isla, la cual depende de los ingresos generados por sus especialistas en el extranjero.
“El gobierno de los Estados Unidos persigue, presiona y coacciona a otros gobiernos para que pongan fin a la presencia de brigadas médicas cubanas en varios países, utilizando falsos pretextos”, publicó Rodríguez en la red social X.
El funcionario agregó que “los objetivos del gobierno de EE. UU. buscan seguir apretando el cerco a la economía cubana y asfixiar al pueblo cubano”.
Esta disputa ocurre mientras Guatemala, Honduras, Jamaica y Guyana cancelaron este año convenios que operaron durante más de 25 años. Guatemala confirmó en febrero la terminación gradual de su brigada de 412 profesionales, incluyendo 333 médicos. Jamaica anunció el 4 de marzo el fin unilateral del programa que atendió a más de 8 millones de pacientes.
La estrategia de Washington quedó expuesta en un memorando del Departamento de Estado revelado por Politico. El Freedom Framework for Self-Sufficient Healthcare in the Americas es un programa diplomático de la administración de Donald Trump que ofrece apoyo para la modernización de infraestructura a los países que rechacen a los médicos cubanos.

El peso económico de la exportación médica
El despliegue de personal sanitario representa la principal entrada de moneda extranjera para el gobierno cubano. Durante 2025, aproximadamente 24,000 profesionales operaron en 56 países, lo que generó ingresos cercanos a los $7 mil millones de dólares.
Estados Unidos califica históricamente estos programas como trabajo forzado. Un informe reciente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos denunció retención de salarios, confiscación de pasaportes y amenazas de hasta 8 años de prisión para quienes abandonen sus puestos.
Rodríguez rechazó los señalamientos e indicó que los médicos “realizan una labor solidaria en zonas de difícil acceso, ayudan a desarrollar los sistemas de salud y cuyo personal es contratado de manera voluntaria, legal y soberana”.
La presión diplomática se suma a una crisis energética severa en Cuba. La política estadounidense incluye restricciones al suministro petrolero, aunque la semana pasada Washington permitió la entrega de 730,000 barriles de crudo ruso, el primer cargamento de este tipo en tres meses.
