✨︎ Resumen (TL;DR):
- NYU Langone Health y la Universidad de California en San Diego analizaron 443,451 células de 62 tumores pancreáticos.
- El estudio identificó estados celulares asociados con la resistencia al tratamiento y la diseminación del cáncer.
- Bloquear MYC movió células basales hacia un estado clásico en laboratorio, pero aún no demuestra un beneficio terapéutico en pacientes.
Un estudio de NYU Langone Health y la Universidad de California en San Diego identificó grupos de células genéticamente distintos dentro de tumores de páncreas. El equipo analizó la actividad genética de 443,451 células individuales de 62 tumores y encontró estados celulares asociados con la resistencia al tratamiento y la diseminación del cáncer. Nature Genetics publicó el trabajo el 13 de octubre de 2026, y sus resultados aportan pistas sobre por qué tratar el adenocarcinoma ductal pancreático resulta complicado.
Los comunicados de ambas instituciones coinciden en el número de células y tumores, pero difieren en el número de personas estudiadas. UC San Diego informa 59 personas y NYU, 56. La cantidad de células refleja el nivel de detalle del análisis; el número de personas delimita la población estudiada.

Un tumor puede albergar varios estados celulares
Los clones son grupos de células tumorales con una composición genética similar. Dentro de un mismo tumor pueden coexistir varios, con diferencias en la actividad de sus genes y en la forma en que se relacionan con las células que los rodean.
Esa diversidad ayuda a explicar por qué una descripción general del tumor puede pasar por alto poblaciones con comportamientos diferentes. El resumen del preprint de febrero de 2025, disponible en PubMed antes de la publicación en la revista, ya describía un continuo de estados celulares.
El equipo combinó la secuenciación de ARN de células individuales con la transcriptómica espacial. La transcriptómica espacial es una técnica que relaciona la actividad de los genes con su ubicación en el tejido.
El tumor no encaja en dos subtipos rígidos
La versión preliminar cuestionó la separación rígida entre el subtipo clásico, descrito como menos agresivo, y el basal, descrito como más agresivo. También describió una transición clonal del primero al segundo, asociada con la amplificación de MYC y una menor actividad de la respuesta inmunitaria.
El cambio de identidad celular y su relación con el entorno forman parte del problema que los investigadores buscan explicar. Dentro del mismo tumor, las células pueden seguir estados y comportamientos diferentes.
Bloquear MYC alteró el estado celular en laboratorio
Según NYU, los experimentos con células tumorales basales mostraron que bloquear la actividad de MYC las desplazó hacia el estado clásico y aumentó su exposición a células inmunitarias.
El resultado sugiere una vía para investigar si intervenir en ese mecanismo puede limitar la progresión del tumor. Aun así, no demuestra todavía un beneficio terapéutico en pacientes: el hallazgo proviene de experimentos de laboratorio.
El comunicado también señala diferencias relacionadas con TIGIT y PD-1, vinculadas con la evasión de la respuesta inmunitaria. NYU plantea que esos patrones podrían ayudar a explicar la baja eficacia habitual de algunas inmunoterapias dirigidas a PD-1 en este cáncer.
Aristotelis Tsirigos, investigador de NYU, pidió ampliar los estudios sobre los distintos estados celulares y la manera de dirigir tratamientos contra ellos.
La selección molecular ya importa en inmunoterapia
El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos (NCI) indica que una pequeña proporción de tumores pancreáticos puede responder a la inmunoterapia. Su información sobre tratamientos menciona pembrolizumab y dostarlimab para cánceres con determinadas características del ADN.
Entre esas características están:
- Alta inestabilidad de microsatélites
- Deficiencias en la reparación de errores del ADN
Las pruebas de biomarcadores ayudan a anticipar la respuesta e identificar candidatos a esos tratamientos. Las diferencias moleculares pueden importar para elegir una terapia, pero cada marcador necesita evidencia sobre su utilidad.
El mapa de clones presentado por los investigadores pertenece a una fase de investigación distinta de las pruebas utilizadas para seleccionar tratamientos.
El aporte central del trabajo es describir con mayor detalle qué poblaciones conviven dentro de un tumor pancreático y cómo cambian. Esa información ofrece mecanismos concretos para estudiar estrategias frente a la resistencia, pero el bloqueo de MYC sigue siendo un hallazgo de laboratorio y el mapa de clones no reemplaza las pruebas de biomarcadores utilizadas para elegir tratamientos.
