
Los sensores de movimiento proveen información que el sistema puede usar para determinar la velocidad angular del dispositivo. Si este rebasa una cierta medida preestablecida, determinará la dirección de la gravedad y la dirección de la gravedad con respecto a su dispositivo de compañía. Posteriormente, utilizará todos esos datos para decidir si el wearable está colocado en una mano que está operando un volante y, de ser así, dejará de enviarle tantas notificaciones.
Según Apple, si los conductores saben que no habrá información que revisar en su smartwatch durante su trayecto, se distraerán menos tratando de hacerlo y pueden seguir pendientes del camino. Tan sólo en Estados Unidos se calcula que más de 431,000 personas fueron lesionadas y 3179 murieron en accidentes automovilísticos involucrando conductores distraídos. Así que, si este sistema se llevara al mercado, parece que Apple lograría aumentar la seguridad para los conductores, permitiendo que el resto de los pasajeros sigan recibiendo notificaciones.