
"Basándonos en nuestra investigación inicial, que incluyó una prueba realizada a su dispositivo por una firma externa líder de análisis de fallos, hemos concluido que el Fitbit Flex 2 de la Sra. Mitchell no presentó una falla. Las pruebas muestran que fuerzas externas causaron el daño al dispositivo.”, declaró un vocero de Fitbit.
Así que, Fitbit asegura que la batería del Fitbit no se sobrecalentó, para nada, y que, de hecho, la batería es una batería de polímero de litio, no de ion de litio, que son el tipo de baterías que tienden a hacer corto circuito y a explotar. Además, Fitbit asegura que no existen otras quejas o evidencias de que las baterías de otras pulseras estén fallando, por lo que asegura que es perfectamente seguro seguir utilizándolas.
"La salud y la seguridad de nuestros clientes son nuestras máximas prioridades y, como tal, los productos de Fitbit son diseñados y producidos de acuerdo con normas estrictas y son sometidos a extensas pruebas internas y externas para garantizar la seguridad de nuestros usuarios.", añadió el vocero de Fitbit.