💡 Resumen (TL;DR):
- Científicos captaron en directo el origen de un magnetar tras el estallido de la supernova SN 2024afav.
- Investigadores detectaron con un 99.5% de confianza la fusión de un agujero negro y una estrella de neutrones en órbita elíptica.
- Los nuevos datos astronómicos suman 128 detecciones de ondas gravitacionales y explican el origen cósmico de metales como el oro.
Investigadores de la UC Santa Bárbara presenciaron por primera vez la formación de un magnetar. El hallazgo, publicado en Nature el 11 de marzo, confirma de inmediato que estos objetos operan como el motor principal detrás de las supernovas superluminosas en el universo.
Magnetar es una estrella de neutrones que gira rápidamente y posee un campo magnético de intensidad extrema. El equipo encabezado por el estudiante de posgrado Joseph Farah identificó este fenómeno al analizar la supernova SN 2024afav, ubicada a mil millones de años luz de la Tierra.
Los especialistas detectaron un “chirrido” en la emisión de luz, que en la práctica consistió en una serie de incrementos acelerados en el brillo del objeto. Este patrón solo lograba explicarse mediante un efecto de relatividad general conocido como precesión de Lense-Thirring.
“Es la primera vez que se invoca la Relatividad General para describir la mecánica de una supernova”, señaló Farah.
Esto confirma la teoría que el físico Dan Kasen formuló hace 16 años en la UC Berkeley. “El chirrido en la señal de esta supernova es como ese motor abriendo el telón y revelando que realmente está ahí”, detalló Kasen.

Colisiones masivas y nuevas ondas gravitacionales
- Un artículo paralelo en The Astrophysical Journal Letters demostró que el evento GW200105 corresponde a un agujero negro de 13 masas solares en plena fusión con una estrella de neutrones.
- El nivel de confianza sobre la órbita elíptica previa al choque se fijó en 99.5%, desafiando la idea de que estas fusiones siguen una única ruta de formación circular.
“La órbita nos da la clave”, afirmó Geraint Pratten, de la Universidad de Birmingham. “Su forma elíptica justo antes de la fusión demuestra que este sistema no evolucionó tranquilamente de forma aislada, sino que casi con seguridad fue moldeado por interacciones gravitacionales con otras estrellas, o por un tercer compañero”.
La NASA sumó información crítica a la semana astronómica. El 10 de marzo anunció que el evento GRB 230906A, captado por los telescopios Chandra y Hubble, evidencia el choque de dos estrellas de neutrones a 4.7 mil millones de años luz de distancia. La particularidad radica en su entorno: sucedió dentro de un torrente de gas de 600,000 años luz de longitud, lo que ayuda a rastrear cómo metales pesados como el platino y el oro se dispersan en el espacio intergaláctico.
Simultáneamente, la colaboración LIGO-Virgo-KAGRA publicó su catálogo GWTC-4. El documento entrega 128 nuevas detecciones de ondas gravitacionales registradas en un lapso de nueve meses, superando por mucho su marca histórica anterior de 90 eventos.