✨︎ Resumen (TL;DR):
- El Lunar Reconnaissance Orbiter de la NASA identificó un nuevo cráter formado en 2024 del tamaño de dos campos de fútbol.
- Las estimaciones indican que un impacto de 225 metros solo ocurre una vez cada 139 años en nuestro satélite.
- La violencia de la explosión enciende alarmas de seguridad por los proyectiles a hipervelocidad para las misiones Artemis.
Un escaneo del Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de la NASA descubrió un nuevo cráter de 225 metros de diámetro en la superficie de la Luna. El evento captó de inmediato la atención científica porque un impacto de estas dimensiones ocurre estadísticamente solo una vez cada 139 años y plantea un riesgo directo para las futuras misiones tripuladas.
El científico planetario Mark Robinson, investigador afiliado a la empresa Intuitive Machines, presentó el hallazgo el 17 de marzo durante la Lunar and Planetary Sciences Meeting en Texas. Tras una minuciosa revisión de fotografías orbitales, los expertos concluyeron que la colisión ocurrió entre abril y mayo de 2024.
Hasta la fecha, el agujero más grande registrado por el LRO desde el inicio de su misión en 2009 medía apenas 70 metros. “Solía bromear con la gente… que ahora que se había puesto el listón, tenían que encontrar un cráter de 100 metros”, comentó Robinson frente a sus colegas. “Ahora, miren por dónde, tenemos uno de 225 metros”.

Un aviso de la naturaleza para el programa Artemis
El cráter tiene una profundidad promedio de 43 metros y se ubica justo en el límite topográfico entre las escarpadas tierras altas lunares y un mar liso formado por lava antigua.
Los análisis iniciales del terreno revelan detalles clave de la colisión: * Suelo endurecido: Sus paredes empinadas indican que la formación ocurrió en lava solidificada y no sobre regolito suelto. * Asimetría: Una forma ligeramente alargada sugiere que el material debajo de la superficie no es uniforme. * Alcance masivo: Los investigadores detectaron alteraciones en la superficie a 120 kilómetros de distancia del sitio de impacto.
Alrededor del borde quedó un grueso manto brillante compuesto por polvo y rocas expulsados por el choque. Esta liberación de energía extrema pone en jaque la logística de supervivencia para el programa Artemis.
La misión Artemis 2 tiene programado enviar cuatro astronautas a orbitar la Luna no antes del 1 de abril de 2026. Aunque ellos no descenderán, los planes de la agencia espacial exigen eventualmente establecer una base en la superficie.
Como la Luna carece de atmósfera para frenar los escombros de un impacto cercano espacial, cualquier fragmento expulsado viaja distancias enormes de manera destructiva. “Tienes que proteger tus activos para soportar pequeñas partículas golpeándote a un orden de magnitud de un kilómetro por segundo”, advirtió Robinson sobre este peligro latente.
