✨︎ Resumen (TL;DR):
- La Agencia Espacial Europea lanzó dos nanosatélites desde Nueva Zelanda para probar tecnología de navegación en órbita terrestre baja.
- La constelación volará a 510 kilómetros de altitud, superando las limitaciones de los 23,000 kilómetros del sistema Galileo actual.
- Esta red mejorará la señal en zonas urbanas densas y ofrecerá soporte clave para la conducción autónoma y geolocalización en interiores.
La Agencia Espacial Europea (ESA) lanzó el 28 de marzo los primeros dos satélites de su misión Celeste desde el Complejo de Lanzamiento Māhia en Nueva Zelanda. El despegue, realizado a las 10:14 CET a bordo de un cohete Electron de Rocket Lab, busca complementar el sistema de navegación europeo Galileo con una nueva constelación en órbita terrestre baja (LEO).
La misión, bautizada como “Daughter of the Stars”, posicionó con éxito las dos naves en una órbita circular a 510 kilómetros sobre la Tierra apenas una hora después del despegue.
Estos primeros equipos son el IOD-1, un CubeSat 12U desarrollado por un consorcio español liderado por GMV, y el IOD-2, un CubeSat 16U construido por un equipo francés a cargo de Thales Alenia Space.
Ambos dispositivos probarán señales de navegación de próxima generación en las bandas L y S. El objetivo inmediato es asegurar estas frecuencias de radio ante la Unión Internacional de Telecomunicaciones antes de mayo de 2026.
“Con esta misión, estamos explorando nuevas fronteras para la navegación por satélite”, declaró Josef Aschbacher, Director General de la ESA. “Celeste fue una de las primeras misiones de la ESA en adoptar un enfoque de desarrollo inspirado en el New Space, permitiendo un despliegue más rápido y flexible de satélites y capacidades técnicas”.

De Galileo a Celeste: el salto a la órbita baja
Celeste es una red de navegación satelital que funcionará como una capa de refuerzo para la infraestructura de posicionamiento de Europa. Hoy, la constelación actual Galileo opera 30 satélites a 23,000 kilómetros de altitud en órbita terrestre media.
Aunque Galileo ofrece cobertura global, sus señales llegan debilitadas a túneles, interiores y zonas urbanas densas. Además, son vulnerables a bloqueos intencionales (jamming) y suplantación de señal (spoofing).
Al volar a una cincuentava parte de esa altitud, la misión Celeste presenta ventajas operativas críticas:
- Emite señales más fuertes y con menor latencia.
- Brinda la capacidad técnica para habilitar la navegación precisa en interiores.
- Ofrece soporte avanzado para los sistemas de conducción autónoma.
- Mejora el posicionamiento de usuarios para los servicios de emergencia.
Este lanzamiento inicial marca el comienzo de una constelación de 11 satélites de demostración. A partir de 2027, la agencia enviará ocho naves más robustas, de aproximadamente 90 kilogramos cada una, que sumarán señales bidireccionales en banda C, UHF y tecnología 5G.
“Durante las últimas dos décadas, Galileo y EGNOS se han convertido en un éxito total”, explicó Francisco-Javier Benedicto Ruiz, Director de Navegación de la ESA. “Ahora, Celeste de la ESA demostrará cómo una capa complementaria en órbita terrestre baja puede mejorar los sistemas de navegación actuales de Europa, haciéndolos más resilientes, más robustos y capaces de ofrecer servicios completamente nuevos”.
La fase de demostración de este proyecto, aprobada inicialmente en 2022 y expandida en 2025, involucra a más de 50 entidades de 14 países europeos. Los datos que arrojen estos satélites definirán si la Unión Europea establece una red operativa permanente en órbita baja para garantizar el futuro de la geolocalización comercial y civil.
