A finales de 2015 varios estudios de cine miraron con pánico cómo sus estrenos más prometedores —algunos que ni siquiera habían llegado a taquilla— aparecían en Internet, listos para que la gente los descargara de todos los sitios de torrents. Lo peor es que casi todas esas películas estaban nominadas a un Óscar, así que el daño era más "preocupante".
La industria del entretenimiento sabía que alguien había cometido un grave error… o que tenían a un traidor entre sus filas.
Tras meses de investigación, el FBI descubrió quién fue el culpable: Kyle Moriarty, el empleado de una productora fílmica muy cercana a Paramount Pictures. Este sujeto dice que sólo filtró The Revenant y The Peanuts Movie, por lo que el resto de las películas provienen de diferentes fuentes. Según sus declaraciones, después de conseguir acceso a los DVDs screeners hizo una copia encodeada en USB y desde su casa subió todo a Pass The Popcorn (PTP), de donde se distribuyó a numerosos trackers de torrents.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos considera que el crimen de Moriarty equivale a $1.12 millones de dólares en daños, así que le sugirió a la corte que le dé al menos 3 años de prisión. Obviamente las autoridades siguen buscando a los otros culpables, en especial a los quienes le dieron a Hive-CM8 la mayoría de las películas filtradas. Lo extraño aquí es que parecía un esfuerzo coordinado, cuando en realidad parece un gran descuido de la industria que muchos aprovecharon.