💡 Resumen (TL;DR):
- Los gobiernos de Perú y Bangladesh ordenaron el cierre de escuelas y trabajo remoto para racionar combustible y electricidad.
- La ruptura del gasoducto de Camisea en Perú disparó el precio mayorista de la energía de $40 a más de $200 dólares por MWh.
- Bangladesh, que importa el 95% de su energía, limitó la venta de gasolina y apagó plantas industriales ante las compras de pánico.
Los gobiernos de Perú y Bangladesh activaron amplias medidas de emergencia este lunes, cerrando instituciones educativas y ordenando esquemas de trabajo remoto para enfrentar el colapso de sus suministros de energía. La crisis local en ambos países se agrava por el impacto global del conflicto en Medio Oriente, que desestabilizó los mercados internacionales de combustible.
En el caso peruano, el gobierno exigió un retorno inmediato a la educación virtual y el trabajo remoto obligatorio en Lima y Callao a partir del 9 de marzo. Las medidas, vigentes hasta este viernes, responden a la devastadora ruptura del gasoducto de Camisea el pasado 1 de marzo, la cual inhabilitó la columna vertebral de la infraestructura energética nacional.
Angelo Alfaro, ministro de Energía y Minas, explicó al Congreso la gravedad técnica del incidente. “La disminución en el suministro de gas ha sido inmensa; solo se está entregando el 10%”, declaró de acuerdo con Reuters.
La fractura ocurrió en el distrito de Megantoni, Cusco. El operador Transportadora de Gas del Perú apagó un segmento completo del sistema para detener el flujo hacia la costa y detonó un estado de emergencia por 14 días. Por consiguiente, Pluspetrol suspendió la producción en su planta de fraccionamiento en Pisco, instalación que abastece el 70% del consumo de gas licuado de petróleo (GLP) del país.
Los costos mayoristas de electricidad saltaron de su rango típico de $30 a $40 dólares por megavatio-hora (MWh) a más de $200 dólares por MWh, obligando a las plantas termoeléctricas a encender generadores de respaldo a diésel, mucho más caros. Waldo Mendoza, exministro de Economía, advirtió que estos choques de oferta empujan a Perú a un escenario de estanflación, mientras BBVA Research proyecta que la inflación mensual superará el 1% en marzo.

Dependencia y apagones industriales
Al otro lado del mundo, Bangladesh adelantó las vacaciones de Eid al-Fitr y cerró las universidades públicas y privadas a partir del lunes para ahorrar electricidad. Las escuelas de nivel básico ya operaban a puerta cerrada por el mes de Ramadán.
El país asiático, que depende de importaciones para cubrir el 95% de sus necesidades energéticas, limitó las compras diarias de combustible el viernes tras registrar compras de pánico en todo el territorio. Además, apagó cuatro de sus cinco plantas estatales de fertilizantes para enviar ese gas a las centrales eléctricas y evitar apagones masivos.
“Estamos haciendo todo lo posible para reducir el consumo y garantizar la estabilidad en el suministro de energía, combustible e importaciones”, aseguró un alto funcionario del ministerio de energía a la agencia Reuters.
Para parchar los huecos de suministro, Bangladesh está comprando gas natural licuado en el mercado spot a precios sumamente elevados. El panorama para ambas naciones es complejo, ya que este lunes el precio global del petróleo crudo superó los $100 dólares por barril por primera vez desde 2022, un factor que limita las opciones de rescate a corto plazo.