✨︎ Resumen (TL;DR):
- China despliega una fuerte estrategia diplomática con Pakistán para mantener la paz y reabrir el Estrecho de Ormuz.
- Xi Jinping protege 270 mil millones de dólares en inversiones y el suministro de energía regional.
- Las negociaciones fracasaron tras la decisión estadounidense de mantener el bloqueo a los puertos iraníes.
El gobierno de China intensificó sus operaciones diplomáticas para evitar que el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán escale a una guerra total. Ante el estancamiento de las negociaciones en Pakistán, Beijing advirtió que Medio Oriente enfrenta un momento decisivo para la estabilidad global y el suministro comercial.
Desde el inicio de las hostilidades el 28 de febrero, la maquinaria china operó tras bambalinas. El máximo diplomático del país, Wang Yi, realizó 26 llamadas telefónicas antes del primer alto al fuego del 8 de abril. A la par, el enviado especial Zhai Jun mantuvo cerca de una docena de reuniones con actores clave en la región.
En conjunto con Pakistán, principal mediador del conflicto, China presentó un plan de cinco puntos. La propuesta exige el cese al fuego inmediato, la reapertura del Estrecho de Ormuz, protección civil, seguridad marítima y apego a la Carta de las Naciones Unidas.
El 15 de abril, Wang Yi se comunicó con el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, para exigir contención. Durante la llamada subrayó que “la situación actual ha llegado a una etapa crítica entre la guerra y la paz, con una ventana que se abre para la paz”.

Intereses millonarios en juego
Detrás de esta diplomacia silenciosa hay fuertes motivaciones financieras. Beijing es el mayor socio comercial de Irán y depende críticamente del flujo de hidrocarburos del Golfo Pérsico.
- Las inversiones: Los 270 mil millones de dólares que Xi Jinping inyectó en Medio Oriente limitan el nivel de respaldo público que su gobierno puede ofrecer a Teherán.
- El quiebre: Donald Trump extendió el cese al fuego el 21 de abril, pero mantuvo el bloqueo estadounidense a los puertos iraníes, lo que provocó que Irán abandonara la segunda ronda de diálogos.
Ante la ruptura diplomática, el Ministerio de Asuntos Exteriores chino emitió una alerta el 22 de abril. Advirtió que la región enfrenta una “coyuntura crítica en la transición entre la guerra y la paz”, y urgió a todas las partes a “hacer todos los esfuerzos posibles para evitar la reanudación de las hostilidades”.
La presión económica es tan alta que Xi Jinping contactó directamente al príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, para destrabar el bloqueo marítimo. En su declaración pública más frontal sobre el conflicto hasta la fecha, el mandatario chino sentenció que “el paso normal sirve al interés común de los países de la región y de la comunidad internacional”.
