✨︎ Resumen (TL;DR):
- Claudio Descalzi solicitó a la Unión Europea detener la prohibición de importaciones programada para el 25 de abril.
- Europa aún necesita sustituir cerca de 20 mil millones de metros cúbicos de gas ruso para garantizar su operación.
- La pérdida de suministros por el conflicto en Irán y los ataques en Qatar exponen la extrema vulnerabilidad del continente.
Claudio Descalzi, CEO del grupo energético italiano Eni, solicitó a la Unión Europea reconsiderar su plan para prohibir progresivamente las importaciones de gas ruso. El directivo advirtió que el bloque carece de una estrategia clara para reemplazar los suministros perdidos antes de la primera fecha límite del próximo 25 de abril.
Durante un evento organizado por el partido italiano la Liga, Descalzi señaló la dificultad técnica de sustituir 20 mil millones de metros cúbicos de gas ruso. Afirmó que este volumen proporciona una flexibilidad vital para las operaciones de las estaciones de energía en el continente.
Sobre la escalada de tensión en Medio Oriente, el ejecutivo fue categórico al evaluar el impacto en el mercado. Descalzi calificó el conflicto en Irán como “el evento más significativo de los últimos 40 años” en términos de interrupción del suministro energético.

El calendario de prohibición frente a la crisis global
La Unión Europea adoptó una regulación el 26 de enero de 2026 para eliminar el gas natural ruso. Las reglas estipulan que el veto a los contratos a corto plazo de gas natural licuado (GNL) entra en vigor el 25 de abril, mientras que los contratos a largo plazo terminarán el 1 de enero de 2027. Las importaciones por gasoducto concluirán en otoño de ese año.
La estrategia comenzó en marzo de 2022 con la declaración de Versalles tras la invasión a Ucrania. Desde entonces, la dependencia europea cayó del 45% al 12% en 2025, según datos de la Comisión Europea.
Sin embargo, los mercados globales de energía sufren un estrés agudo. A finales de febrero, ataques entre Estados Unidos e Israel contra Irán provocaron el cierre del Estrecho de Ormuz, un punto clave que controla una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas.
Simultáneamente, ataques contra el complejo Ras Laffan en Qatar obligaron a declarar fuerza mayor, retirando del mercado una sexta parte del suministro global de GNL.
Geopolítica y una nueva dependencia energética
Esta interrupción elevó drásticamente los precios del gas en Europa y revivió las dudas sobre la seguridad de la región. Analistas apuntan que la Unión Europea simplemente cambió una dependencia por otra: dejó de depender de Rusia para depender de un GNL global sujeto a rutas marítimas frágiles.
El bloque reconoce el reto, pero mantiene firme su plan de eliminación. En respuesta, Rusia amenazó con cortar de tajo sus suministros restantes si Europa no revierte la prohibición de importación.
Actualmente, la Unión Europea todavía importa cerca de 35 mil millones de metros cúbicos de gas ruso al año. Esto representa un gasto anual estimado de 10 mil millones de euros, ingresos que Bruselas asegura financian directamente el esfuerzo bélico de Moscú.
