¿Siempre te sientes mal en la oficina? Hay un síndrome que podría estar matándote

Si trabajas en un edificio de oficinas, tu lugar de trabajo puede estarte matando y no lo sabes. Algunos arquitectos toman decisiones que harán más barata la obra, pero dejarán a los trabajadores con el Síndrome del Edificio Enfermo. La Organización Mundial de la Salud reconoció este síndrome como el conjunto de molestias y enfermedades […]

Por Abril Meza el 20 octubre, 2015 a las 17:16

Si trabajas en un edificio de oficinas, tu lugar de trabajo puede estarte matando y no lo sabes. Algunos arquitectos toman decisiones que harán más barata la obra, pero dejarán a los trabajadores con el Síndrome del Edificio Enfermo.

La Organización Mundial de la Salud reconoció este síndrome como el conjunto de molestias y enfermedades que provoca un inmueble sobre las personas que lo habitan o trabajan en él. La mala calidad de materiales o fallas en la construcción pueden ser el motivo de que no se te quite la tos.

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Estos son los síntomas de que tu oficina te está desmejorando:
  • irritación en vías respiratorias

    • ardor en los ojos

      • fatiga

        • falta de concentración

          • náuseas

            • mareos

              • ansiedad

                • resfriados persistentes

                  • alergias


                      Si sientes varios de estos y se te quitan cuando dejas de ir algunos días a la oficina, trabajas en un edificio enfermo.

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                      Estas son las características de las construcciones que afectan a sus habitantes:
                    • bloques de oficinas con ventanas que no se abren

                      • ventilación artificial y aire que recircula varias veces de trabajador en trabajador

                        • abuso de sistemas de climatización

                          • recubrimientos textiles

                            • mala iluminación (pobre o excesiva)


                                La contaminación electromagnética es otro problema. Entre el WiFi, cableado, emisiones de teléfonos y dispositivos inalámbricos, la oficina se llena de electrosmog y la OMS cree que puede ser cancerígeno.

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                                Si ya te identificaste –amigo de Polanco o Santa Fe–, aquí está lo que puedes hacer:
                              • pedir que limpien los conductos de ventilación (hogar de las bacterias);

                                • tener las manos limpias todo el tiempo;

                                  • buscar cómo lograr que la oficina se ventile naturalmente;

                                    • asegurarte de que el clima no te dé directamente;

                                      • mantener la temperatura entre 22 y 24º;

                                        • alejar dispositivos electromagnéticos;

                                          • mejorar la iluminación de tu lugar y reducir el ruido.


                                              Pasas 40 horas en tu oficina a la semana. Estás en todo tu derecho de exigir que no sea dañino para tu salud.

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