✨︎ Resumen (TL;DR):
- Un estudio confirma que el submarino K-278 Komsomolets pierde material radiactivo en el Mar de Noruega.
- La fuga registra niveles de cesio 800,000 veces superiores a lo normal, provenientes del reactor en corrosión.
- Paralelamente, el nivel del mar fractura el Domo Runit, exponiendo desechos de pruebas nucleares de EE. UU.
Investigadores confirmaron que dos instalaciones nucleares de la Guerra Fría amenazan los océanos actuales. Un estudio del 23 de marzo publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences reveló que el submarino soviético K-278 Komsomolets filtra niveles extremos de radiación en el Mar de Noruega. Al mismo tiempo, el nivel del mar fractura el Domo Runit en las Islas Marshall, una estructura de concreto que almacena toneladas de desechos estadounidenses.
El submarino se hundió en 1989 tras un incendio que mató a 42 tripulantes. Reposa a 1,680 metros de profundidad y alberga un reactor nuclear junto con dos torpedos que contienen 12 kilogramos de plutonio.
Justin Gwynn, radioecólogo marino de la Autoridad Noruega de Radiación y Seguridad Nuclear, lideró el análisis de datos recopilados en 2019 mediante un vehículo operado a control remoto.
El equipo detectó que el casco filtra columnas esporádicas de estroncio, cesio, uranio y plutonio. Las concentraciones de estroncio son 400,000 veces más altas, y las de cesio 800,000 veces superiores a las habituales en la región.
Los expertos aclararon que la contaminación cae drásticamente a pocos metros del naufragio. Los sellos instalados en el compartimento de torpedos durante la década de 1990 siguen intactos.
Pese a esto, el combustible del reactor nuclear se corroe rápidamente y la estructura del casco perderá integridad con el paso del tiempo.

El colapso inminente del Domo Runit
A miles de kilómetros, el Domo Runit cede ante el Océano Pacífico. Esta cúpula de 115 metros de ancho retiene más de 120,000 toneladas de escombros radiactivos generados por pruebas de armas nucleares de Estados Unidos.
La estructura se construyó entre 1977 y 1980 como una medida de contención temporal. Descansa sobre un cráter de coral poroso que permite la filtración constante de agua subterránea.
Ivana Nikolic-Hughes, investigadora de la Universidad de Columbia, detectó altos niveles de radiación fuera del domo al recolectar muestras de suelo.
“Dado que el nivel del mar está subiendo y hay indicios de que las tormentas son cada vez más severas, nos preocupa que la integridad de la cúpula pueda verse comprometida”, declaró Nikolic-Hughes a la cadena de noticias Australian Broadcasting Corporation.
El sitio almacena plutonio-239, un material peligroso que mantiene su toxicidad durante más de 24,000 años.
Una investigación de 2024 del Laboratorio Nacional del Pacífico Noroeste confirmó que las marejadas ciclónicas y el aumento gradual del océano son la principal amenaza para esparcir radionucleidos por el atolón Enewetak.
La isla Runit apenas supera los dos metros sobre el nivel del mar. Los científicos climáticos proyectan que el agua alrededor de las Islas Marshall subirá un metro para el año 2100.
Los investigadores noruegos advirtieron que el monitoreo debe continuar, ya que el naufragio ofrece “una oportunidad única para comprender los riesgos y las consecuencias de las liberaciones de otros reactores hundidos o vertidos en el Ártico”.
En el Pacífico, el impacto es directo para los habitantes locales. “Es aterrador, ciertamente, pero no hay nada que podamos hacer”, afirmó Kamje Kaisha, un carpintero de la zona, en entrevista con el diario The Mainichi.
