
Muchos dulces, comidas, bebidas y hasta cosméticos usan colorante de cochinilla para darles mejor apariencia.


Este insecto vive en nopales de México y Sudamérica. Se alimenta del cactáceo y produce un pigmento rojizo y amargo llamado ácido carmínico que guarda en sus intestinos. Los productores del colorante recolectan las cochinillas, las secan y muelen para obtener el polvo rojo. Sólo basta con mezclar el polvo con agua para dar color a los alimentos.
El uso de la cochinilla molida viene desde las culturas prehispánicas: ellos domesticaron y cultivaron estos insectos para pintar su ropa y demostrar estatus social. Por cientos de años, la técnica se ha conservado y ahora en tiempos modernos, la seguimos usando más frecuentemente de lo que imaginas.
Es tan actual que Starbucks usó el colorante en una de sus bebidas, pero la gente se dio cuenta de que el colorante eran cochinillas y, en 2012, la empresa tuvo que cambiar de colorante.

Sin embargo, aunque no suene muy apetecible, el colorante de cochinilla es mejor que otros por su origen natural y renovable.
Ahora que lo sabes, la próxima vez que comas un dulce de fresa, sandía, cereza o cualquier producto que sea rojo, revisa la etiqueta para saber si tiene cochinilla. Si dice ácido carmínico, carmín o extracto de cochinilla, ya sabes su origen.