¿Porque no podemos hacernos cosquillas a nosotros mismos?

Si eres una persona cosquilluda, sabes lo extraño que es tener un ataque de risa incontrolable, mientras lloras y suplicas que todo termine pronto. Las cosquillas son un sentimiento súper extraño que todos en algún punto hemos experimentado, algunos lo soportan y otros lo odiamos, pero, ¿alguna vez has intentado hacerte cosquillas a ti mismo? […]

Por Bea Matiella el 11 julio, 2016 a las 18:49

Si eres una persona cosquilluda, sabes lo extraño que es tener un ataque de risa incontrolable, mientras lloras y suplicas que todo termine pronto. Las cosquillas son un sentimiento súper extraño que todos en algún punto hemos experimentado, algunos lo soportan y otros lo odiamos, pero, ¿alguna vez has intentado hacerte cosquillas a ti mismo?

Para explicar porque no podemos hacernos cosquillas a nosotros mismos, primero hay que explicar qué son las cosquillas y que las causa.



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Según la neurocientífica Sarah-Jayne Blakemore de la University College London en el Reino Unido, la respuesta se encuentra en el cerebelo, específicamente en 2 áreas: el córtex o sistema somatosensorial (responsable de funciones como percibir el tacto y la temperatura) y el córtex del cíngulo anterior (la cual procesa el placer y regula la presión sanguínea). Estas 2 áreas trabajan en conjunto para activar al sistema nervioso cuando algo o alguien te produce cosquillas.

Existen 2 tipos de cosquillas:

Gargalesis, que se refiere a las cosquillas fuertes que provocan ataques de risa y movimientos corporales incontrolables.

Knismesis, que se refiere a las cosquillas suaves, como cuando un hilo de tu ropa hace que te estremezcas.

¿Porque no podemos provocarnos cosquillas a nosotros mismos?



Básicamente es por que nuestro cerebelo puede predecir cuando vas a tocar alguna parte de tu cuerpo y cancela la sensación antes de que trates de hacerte cosquillas.

Nuestros estudios en la University College London, han mostrado que el cerebelo puede predecir sensaciones causadas por tu propio movimiento, pero no puede hacerlo cuando alguien más te toca,” explica Blakemore para Scientific American. “Cuando tratas de hacerte cosquillas, el cerebelo predice la sensación y esta predicción es usada para cancelar la respuesta de otras áreas del cerebro.”

En otras palabras, el cerebelo -la parte del cerebro que vigila el control motor- sabe cuando tu mano planea hacerte cosquillas. Debido a esta predicción la sorpresa se pierde y el cerebro deja de verlo como una amenaza a la cual reaccionar.



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Para la mayoría de las personas las cosquillas no son un sentimiento placentero, sin embargo los ataques de risa te podrían hacer pensar lo contrario.

¿Si no se siente bien y el cerebro lo toma como una amenaza, porque reímos cuando nos hacen cosquillas?



De acuerdo a un estudio realizado en 2013 por investigadores del Eberhard Karls University de Tübingen en Alemania, esto es porque algo gracioso y las cosquillas activan la misma parte del cerebro llamada opérculo rolándica, área responsable de las reacciones vocales y emocionales.

Sin embargo, a diferencia de la risa por algo divertido, las cosquillas también activan el hipotálamo, zona del cerebro que controla la temperatura corporal, el hambre, el cansancio, el comportamiento sexual y las reacciones instintivas a situaciones como la lucha o huida.


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Cuando haces cosquillas a alguien, en realidad, estimulas las fibras nerviosas amielínicas, que son las que causan dolor,” explica el Dr. Alan Hirsch, fundador de Smell & Taste Treatment and Research Foundation en Chicago.

La risa, posiblemente fue desarrollada por nuestros ancestros para ayudarles a sobrevivir en caso de ser atacados por alguien más fuerte. Sometiéndose a su agresor y mostrándole que no deseaban pelear. Hoy en día esa necesidad ha desaparecido, pero las cosquillas siempre irán acompañadas de risa y un poco de agonía.

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