El mundo de los insectos es un mundo extraño, lleno de patas, alas, antenas, colores brillantes y sistemas de defensa que confundirían a cualquiera. Tal es el caso de la oruga Uraba lugens, que al cambiar de piel o esqueleto, guarda sus antiguas cabezas apiladas como si fueran un extraño sombrero.

Hasta hace poco se desconocía la causa de este extraño comportamiento, pero un estudio publicado en PeerJ revela que esta rarísima ornamenta sirve para luchar contra predadores.
No se sabe bien cómo es que la oruga logra mantener unidas sus antiguas cabezas a su cuerpo, pero se cree que es gracias a un anillo de pelos que rodea su cuello. Pero lo realmente extraño es por que esta oruga no se come o se deshace de sus cabezas anteriores como la mayoría de los insectos.

Un estudio anterior realizado por Petah Low – etóloga ecologista de la universidad de Sydney- sugiere que cuando la oruga es provocada, utiliza su ornamenta para defenderse y proteger su espalda de un ataque físico. Para poder confirmar esta teoría, los científicos metieron en un recipiente a un par de orugas, junto a un tipo de chinche predadora que inyecta toxinas mortales a sus víctimas.
El experimento reveló que los depredadores atacaban directamente la pila de cráneos en vez del cuerpo de la oruga. Las orugas que no contaban con ningún tipo de ornamenta para defenderse, murieron en aproximadamente 14 segundos, mientras que las que sí contaban con sus “cabezas protectoras” se mantuvieron vivas hasta 120 segundos, hasta ser alcanzadas por las toxinas de su predador.