✨︎ Resumen (TL;DR):
- El rover Perseverance de la NASA descubrió altas concentraciones de níquel y cristales similares a rubíes en el cráter Jezero.
- Las rocas sedimentarias de 3 mil millones de años contienen hasta 1.1% de níquel, la cifra más alta registrada en el planeta.
- La presencia de este metal junto a compuestos orgánicos fortalece la hipótesis de que Marte albergó vida microbiana.
El rover Perseverance de la NASA detectó niveles récord de níquel y cristales microscópicos similares a rubíes en el cráter Jezero de Marte. Estos hallazgos abren una nueva vía de investigación sobre el pasado del planeta rojo, ya que en la Tierra esta combinación química está directamente vinculada al desarrollo de organismos biológicos.
La investigación liderada por Ann Ollila, del Laboratorio Nacional de Los Álamos, utilizó el láser SuperCam del vehículo explorador. El instrumento detectó granos de corindón, el mineral base de los zafiros y rubíes terrestres, esparcidos en rocas de tonos claros sobre la superficie marciana.
Tres rocas específicas (Hampden River, Coffee Cove y Smiths Harbour) mostraron firmas químicas de corindón con cromo, la mezcla exacta que forma los rubíes. Los cristales miden apenas 0.2 milímetros, por lo que las cámaras del rover no pudieron fotografiarlos directamente.
Dado que Marte carece de placas tectónicas, los científicos teorizan que el impacto de meteoritos comprimió y calentó el material superficial para crear estas formaciones cristalinas.

Un récord químico que apunta a la biología
Un estudio paralelo publicado el 30 de marzo en la revista Nature Communications, dirigido por Henry Manelski de la Universidad de Purdue, reveló cifras históricas. El equipo encontró 1.1% de níquel por peso en rocas sedimentarias de hace 3 mil millones de años en el canal Neretva Vallis.
El rover localizó este metal de forma conjunta a compuestos de carbono orgánico y minerales de sulfuro de hierro.
“Como elemento esencial para las formas de vida más antiguas conocidas en la Tierra, y un metal traza particularmente escaso, las elevadas concentraciones de níquel —ubicadas junto a materia orgánica— ofrecen un indicio intrigante de procesos biológicos pasados en Marte”, escribieron los investigadores.
Los expertos aclararon que reacciones químicas no biológicas también podrían explicar estas formaciones, pero el descubrimiento eleva la urgencia de traer las muestras a la Tierra.
La combinación de cristales generados por impactos y metales orgánicos en las muestras del canal Neretva Vallis será clave para los laboratorios terrestres. Las futuras misiones de retorno de la NASA tendrán la última palabra sobre el origen de la química marciana.
