💡 Resumen (TL;DR):
- Investigadores de la UBC demostraron que los mapaches abren mecanismos complejos sin necesitar incentivos alimenticios.
- Durante pruebas de 20 minutos, los animales continuaron abriendo cerraduras tras comer un único bombón de recompensa.
- Esta capacidad de aprender por curiosidad genuina explica su éxito adaptativo en entornos urbanos complejos.
Los mapaches tienen la capacidad de resolver problemas complejos impulsados por la curiosidad y no por el hambre. Investigadores de la Universidad de Columbia Británica (UBC) publicaron un estudio en la revista Animal Behaviour que demuestra cómo estos animales continúan descifrando cerraduras incluso después de consumir la única recompensa disponible en su entorno.
Hannah Griebling y la Dra. Sarah Benson-Amram diseñaron una caja de acertijos personalizada con 9 puntos de entrada. El dispositivo incluía mecanismos de diferente dificultad, como pestillos, puertas correderas y perillas.
Durante ensayos de 20 minutos, las científicas colocaron un solo bombón dentro de cada caja. Tras comer la golosina, los mapaches siguieron trabajando para desbloquear el resto de los mecanismos por pura voluntad.
“No esperábamos que abrieran las tres soluciones en un solo ensayo”, declaró Griebling. “Siguieron resolviendo problemas incluso cuando no había un bombón al final”.
Los científicos definen esta acción como búsqueda de información (information foraging), un comportamiento motivado por la curiosidad genuina que suele estudiarse casi exclusivamente en primates y humanos.

El equilibrio entre el riesgo y la exploración
El experimento también evaluó cómo los mapaches manejan el riesgo. Ante mecanismos sencillos, los animales exploraron ampliamente diversas secuencias. Al aumentar la dificultad, optaron por soluciones familiares y seguras, aunque sin dejar de intentar superar los retos más difíciles.
Griebling comparó esta dinámica con la decisión de pedir tu platillo favorito o probar algo nuevo en un restaurante.
Esta agilidad mental explica el éxito de la especie en metrópolis como Vancouver. Sus patas delanteras poseen nervios sensoriales adaptados para buscar alimento en ríos, lo que les facilita manipular candados y manijas creadas por humanos.
“Comprender los rasgos cognitivos que ayudan a los mapaches a prosperar puede guiar el manejo de especies que tienen dificultades, e informar estrategias para otras especies, como los osos, que usan la resolución de problemas para acceder a recursos creados por los humanos”, explicó Griebling.
Las pruebas se realizaron con especímenes en cautiverio dentro de un centro de investigación en Colorado. Estudios previos en Laramie, Wyoming, confirmaron habilidades similares en poblaciones salvajes, aunque los expertos aclaran que el nivel de persistencia puede variar según el entorno.